viernes, 8 de julio de 2011

ESTUDIO DE MODELOS CULTURALES EN MÉXICO!!!

Los estudios culturales en México”


Los estudios culturales en México comenzó hace unos quince años, entre los diferentes temas se ecneuntran los referentes a la identidad, la migración, las prácticas de consumo, los conflictos interétnicos, los estudios de género y los medios masivos de comunicación.
Los estudios culturales y los estudios de la cultura no defen de confundirse, ya que existe una gran diferencia entre ellos.
En México los “estudios de la cultura” abarcan al conjunto de crónicas, monografías y ensayos publicados desde principios del siglo pasado por filósofos, historiadores, críticos literarios y por antropólogos, sociólogos y comunicólogos recientemente.
Los “estudios culturales” surgen en los 90´s y tienen un enfoque interdisciplinario con algunos debates teóricos del posestructuralismo y el postcolonialismo.
El locus principal de los estudios culturales en México es la cultura popular entendida como la producción de los sectores subalternos, desde el día de muertos hasta el grafiti. En Inglaterra y Estados unidos de América el locus es la popular culture término que excluye lo indígena y rural y privilegia la cultura difundida por los MMC.
Gilberto Giménez analiza los alcances y limitaciones de los estudios sobre la cultura en nuestro país, indicando que existe la preferencia por la investigación de las culturas populares y de poco interés por la investigación en torno a la cultura dominante.
Giménez critica el heco de que los invesrtigadores mexicanos tienen a limitarse al nivel descriptivo de los fenómenos, sin aventurarse al análisis teórico. Señala Giménez que producimos “historias de vida” con volúmenes enteros de datos para que sean analizados por extranjeros y hace un llamado al reforzamiento de los estudios de la cultura a los cal se refiere con ironía como “la cenicienta de las ciencias sociales”.
Se refiere a rescatar un campo de investigación y de asegurar el ejercicio crítico frente a los complejos procesos culturales contemporáneos.




Esteban Krotz examina las tendencias académicas a la luz de acontecimientos históricos, políticos e ideológicos del siglo pasado. Su “visión panorámica” permite entender las relaciones existentes entre políticas institucionales, temas de estudio ( identidades de clase social, género y etnia ) y las perspectivas desde las cuales éstos son abordados ( Marxismo, Estructuralismo, Posmodernismo, etc. )
Maya Lorena Pérez Ruíz se enfocó al balance de los estudios culturales en la antropología mexicana respecto a las relaciones interétnicas, y resultó novedoso debido a que permitió explicar las configuraciones culturales al tomar en cuenta el contexto regional dentro del cual frente al cual se desenvuelven dichos grupos.
Pone de manifiesto que el estudio de los conflictos interétnicos está relacionado con conflictos interinstitucionales o inter gremiales. Se rescata la idea de que “lo indígena” no puede estudiarse aislado de sus contextos, sean éstos el grupo mestizo vecino, las políticas de Estado, o discursos académicos.
Valenzuela Arce revalora la cultura popular como objeto de estudio, toda vez que las relacione el dominio y marginación persisten entre los grupos sociales de nuestro país. Surge todoo esto ante el tema de la “persistencia y cambio de las culturas populares” . Hasta los ochentas hablar de culturas populares equivalía a hablar de grupos indígenas y campesinos. En los noventas se empiezan a esrtudiar las culturas populares en espacios urbanos y los grupos migrantes.
Un grupo subalterno o popular se debe estudiar en su dimensión de oprimido y como agente de cambios, involucrado en procesos de apropiación desigual de los bienes económicos y culturales de una nación o etnia y por último tambien le interesan los usos “populares” de los imaginarios puestos de comunicación, y la apropiación de tecnologías para fines propios.
Carlos Monsiváis pensador destacado en el periodismo, la investigación y la crónica presenta un trabajo que evoca el cine mexicano en su llamada “época de oro” y realiza un balance del “estado de la cuestión” alejándose de las convenciones retóricas de sus colegas académicos, exponiendo el gran impacto que tuvo el cine mexicano a mediados del siglo XX en la ransformación de gustos y valores de la cultura popular- urbana y rural, contribuyendo a unificarlos debido la acción conjunta de todos los medios masivos.
Su argumento mas convincente es que el cine mexicano juega un papel ambivalente; bandera de nacionalismo romántico y, al mismo tiempo, escaparate de la modernidad y que el cine de aquella época “trastoca la iea de Mexicanidad al difundir el nacionalismo como show”.






Héctor Rosales continua el análisis de culturas urbanas y advierte que la sociología ha pasado por alto la categoría teórica de la cultura para analizar lo urbano, y plantea la conveniencia de abordarla desde una perspectiva transdisciplinaria. Precisa que estas expresiones culturales deben ser atendidas en su lucha “ por la definición legítima del orden espacial en las ciudades”. Su enfoque será el de los espacios de lucha, pero también las nuevas prácticas culturales que contribuyen a la “semiosis social” de la ciudad.
Marta Lamas en su trabajo “Cultura, género y epistemología” argumenta que la perspectiva de género no se limita a ser un enfoque teórico u objeto de estudio, sino que constituye una dimensión estructurante de la cultura.
El género actúa como filtro cultural que dirige nuestra percepción del mundo, a la vez que la “cultura instala la lógica de género en nuestra percepción, lo que tiene consecuencias sociales en el establecimiento de roles de género y la legitimación el orden patriarcal”.
El estudio sistemático del género por los estudios culturales sigue siendo escaso en nuestro país.
Rossana Reguillo enfatiza la importancia del estudio de las culturas juveniles y del papel decisivo que habn jugado los jóvenes en los movimientos políticos y culturales de Latinoamérica. Advierte sobre el riesgo de la simplificación de la categoría de “jóvenes”, y la necesidad de atender los diversos contextos sociales en los que se desenvuelven.
Además traza las distintas rutas de investigación que se han conformado por el estudio de la juventud, advirtiendo la tendencia aún patente de idealizar o victimizar a dichos sujetos.
Parta finalizar se hace referencia a dos ensayos sobre la trayectoria y estado actual de los estudios de la comunicación en México.
Raúl Fuentes Navarro ubica dentro de una tendencia hacia la problematización de la estructura disciplinaria en las ciencias sociales.
Jorge González reivindica el papel decisivo que juegan los medios msivos en la conformación y difusión de imaginarios simbólicos generados por grupos de poder. El trabajo de González se constituye de ironía crítica, y con propuestas para campos emergentes de investigación.
Ambos exponen la emergencia y multiplicación de dichas carreras en nuestro país, cuyos planes de estudio en general se orientan a lo técnico, en terimento de la formación de investigadores.
Los estudios culturales en México según Carlos Reynoso demuestra que, por lo menos se encuentran en decadencia, aunque su verdadero apogeo depemnderá de la consolidación de los grupos interdisciplinarios, así como la capacidad que tengan los departamentos universitarios para abrirles el espacio que exigen.




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